La CORRUPCIÓN es el birrete del propio estado (IV-5). “El franquismo cría sus propios cuervos, alimentados por la escasez y el hambre de los más humildes.»
La posguerra fue una época de corrupción sin precedentes, en cuya cúspide se establecieron los grandes estraperlistas. Una nueva clase “social” que, vivaqueaba con el “nuevo régimen”, llegando a dominar el “mercado negro”.
Enriquecerse en la ilegalidad era la pauta común y normalizada, amparándose en la escasez, de forma miserable, hinchando su economía y su patrimonio particular. Mientras que la población se sumía en la miseria y la carestía. Una población condenada al hambre y a la enfermedad, ya que las medicinas: la penicilina y la estreptomicina, eran difíciles de encontrar en los cauces oficiales
