EL CAMINO HACIA LA III REPÚBLICA PUEDE SER CONFUSO, PERO ES CAMINO
Se cumplen 95 años del nacimiento de la II República, que salió de las urnas municipales del pueblo. Durante un primer bienio Social y Reformista o Progresista, llamado, también, Azañista (31-33), mantuvo la ilusión de vivir en una República. Aunque un segundo bienio Negro, Radical-Cedista o más bien Conservador, rompió la “dinámica” de reformas del primero y puso la República a los pies de los “caballos militares”, que gestaban el Golpe de Estado desde el 34.
Como cada año que puedo, intento hacer una llamada a la reflexión, sobre la necesidad de mantener la “ilusión” de una III REPÚBLICA.Y digo ILUSIÓN, porque viendo el panorama político, esto parece que va para largo. Pero, que la moral no decaiga, que el camino sigue abierto hacia una REPÚBLICA y que las banderas tricolores sigan ondeando en las calles.
Una República que diera sentido a entrañar “ser ciudadano”. Y es que ser SÚBDITO de una monarquía impuesta, sí, IMPUESTA, no es la panacea de disponer de un voto libre. Un voto que por mucho que le de color a la “papeleta”, seguirá siendo un voto cautivo del sistema. Un sistema que no ha cambiado mucho, desde aquel 36, en que la libertad del voto quedó enterrada en una “cuneta” junto a los huesos de cientos de miles de ilusiones que vivieron sus momentos de libertad reprimida por los años de monarquías, especialmente las Borbónicas, cuyas corruptelas forman parte del ADN real.
Así que, con este artículo sigo los pasos de los anteriores, recordando la necesidad de una REPÚBLICA. Que le costará enderezar el sistema democrático actual, pero, por lo menos no será un régimen impuesto, sino elegido libremente. Y, además, no tener que mantener una casta de parásitos, cuyo “mérito” es aceptar un trono acatando las reglas del juego franquista y jurando los “principios del Movimiento”, protegiéndolos en la caja fuerte del palacio, como si fuera un “cuarto de banderas” de los militares custodios de lo “atado y bien atado”.
He echado un vistazo en internet y, pasando las manos por la bola de cristal de la IA, me dice que “instaurar una Tercera República española es teóricamente posible y vista como factible por sectores de izquierda y movimientos ciudadanos que buscan un cambio de modelo de Estado”. Y a quién el dios se la dé, que S. Pedro se la bendiga. Que dice que, “hay sectores jóvenes y movimientos sociales que impulsan esta opción frente a la monarquía”. Bienvenidos sean.
Esto de la IA, aún me queda un poco lejos, o es que la vista no me alcanza, más allá del recodo del camino, porque no veo a esa juventud empujando el carro republicano por ningún lado, salvo que haya grupos perdidos por el “amazonas” político y aún no han sido descubiertos. Dudo que el bipartidismo intente hacer una revolución para cambiar el sistema, pero si la IA lo cree, quien soy yo para llevarle la contraria a una Inteligencia que además de ser Artificial, se mete en las redes sociales para adoctrinar en sentido contrario. Así que, esos políticos que se dicen “republicanos” se aprieten los machos y cambien el estribillo de “estamos en una democracia plena y la mejor representación es la monarquía”.
Después de algunas vueltas, usando la oratoria política del momento, me refiero a la IA, nos lleva a un apartado sobre los “desafíos legales para proclamar la República”. Que insinúa reformar la Constitución del 1978, porque la proclamación de República no es un proceso automático. A buenas horas, mangas verdes. ¿Quién llevará a cabo dicha reforma?
Se nota que esta IA es joven, yo diría adolescente y la están la están llenando de ideas “terraplanistas” que, lo único que hacen es alargar el tiempo de la puesta a punto. Ya que, el tema constitucional y el parlamentario tienen unas reglas que se pisan unas a otras y no hay forma de llegar a un consenso. Si no, que se lo digan a los que viven en el “cementerio de elefantes” llamado Senado, que, aparte de no servir para nada, lo único que da es cobijo al clientelismo político para colocar bien a sus “fieles servidores”. Por no hablar del ruido de sables de la corte militar que arropa la monarquía. Es decir, un coste innecesario.
Expongo sobre el tapete los siguiente:
El rey nunca fue elegido, fue impuesto por el dictador, no juró nunca la Constitución del 78, sólo firmó su promulgación, ya que encajar ésta con los principios del Movimiento, resultaba muy fuerte para la ideología del “campechano”. Por cierto, aún se mantienen activos dentro de la “democracia plena”. Es decir, la monarquía fue impuesta en la dictadura y semi impuesta en un referéndum sin opciones, abriendo la puerta a una inacabable Transición. Una CE que llenó el foso palaciego con desigualdades, difíciles de aceptar en una democracia normal. Donde la inviolabilidad del rey está por encima de las leyes.
Así que, por muy mala que sea una República, yo prefiero elegir un presidente, que pueda ser controlado por el poder político y el judicial y que tenga caducidad bajo el voto ciudadano.
No me vale el argumento de que la monarquía es más barata. He leído el Informe sobre “El Coste de la Jefatura de Estado de Europa”, elaborado por REMCO (Red para el Estudio de Monarquías Contemporáneas), donde hay una serie de datos que no haría reflexionar entre monarquía o República. Aunque la República italiana va por libre y el Quirinal rompe el molde, convertido en un despilfarro de tomo y lomo. Preguntarnos, si es conveniente mantener una “camada real”, impuesta, donde anida las corruptelas en todos sus rincones o intentar “abolirla”, al estilo elecciones municipales, que son las que comienzan con el voto efectivo de un posible ciudadano. Ya que unas generales no tienen suficiente recorrido para el pueblo. Y ¡ojo! al dato, que este Remco es un “lobby” o como se le dice ahora, un “think tank”, que queda muy moderno, pero que se le cae la baba cuando del monarca se trata. Mirando de forma pragmática el tema, podemos pensar que este coste es irrelevante comparado con el océano de los presupuestos estatales. En cambio, si miramos lo que sostiene, vemos una monarquía en decadencia. Con todo lo que eso conlleva.
Resumiendo. Mantener la “madriguera real” con toda su corte, nos cuesta a cada ciudadano 2,21€, por cabeza, sin contar el personal dedicado al servicio: 151 funcionarios de Presidencia que cobran del ministerio, 2.000 militares, entre altos cargos, funcionarios civiles y asesores, incluida una consejera diplomática. Los sueldos del personal civil y militar (Cuarto Militar) de la Jefatura del Estado que corren a cuenta del Ministerio de Defensa. la Guardia Real que dependen de los tres ejércitos. Entre pitos y flautas, y algunas gangas, la ministra Robles, guerrera donde las haya, se gasta unos 50M€ de la caja A, de la B no lo aclara. Y del ministerio del Interior, que a la chita callando, y sin decir esta boca es mía, también tiene un buen “mordisco” a sus presupuestos, pero como estos gastos forman parte de los fondos reservados, pues ahí se queda la información, sin dejar en el tintero que la seguridad depende de la Guardia Civil y la Policía Nacional.
No existen datos de las comunidades autonómicas, así que nos quedamos a dos velas en saber lo que cuesta cada vez que alguno de “esta familia” se va de “parranda” por las “provincias”. Entre tanto, nos dicen que el “emérito” y las “nenas” no tienen asignación económica, pero la protección en Abu Dabi, si es a cuenta de la “Casa”.
No es que mejoremos mucho, al principio, pero necesitamos un cambio de aires y una República. Y de camino, pensar que hacemos con tanto político y asesores que viven del erario público, con prebendas y otras sinecuras, sin enumerar lo de las puertas giratorias a grandes empresas.
Le pese a quien le pese. Y no me refiero a la canción de Vicente Fernández.
A ver si esto de desear la República, va a ser cosa de dignidad.
¡Viva la República! ¡Que la llama siga prendida!
NOTA: Es muy interesante el artículo del profesor Alejandro Nieto García, titulado: ENTRE LA SEGUNDA Y LA TERCERA REPÚBLICA, que hace una exposición sobre “¿Qué elementos y herramientas tenemos fiables para entrar a debatir sobre la República? ¿que nos empuja a reflexionar en el dilema de Monarquía o República?
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