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La CORRUPCIÓN es el birrete del propio estado (IV-3). “La dictadura franquista inicia su propio fracaso. La AUTARQUÍA.»

LA CORRUPCIÓN ES EL BIRRETE DEL PROPIO ESTADO (IV-3)

La dictadura franquista inicia su propio fracaso. La AUTARQUÍA.

La “Hambruna de la victoria”, como la llama M.A. del ARCO (historiador), no iba sola. Formaba parte de un complejo sistema ideado por el franquismo, donde la AUTARQUÍA era el mecanismo viciado, económico e intervencionista impuesto por los “vencedores”; el ESTRAPERLO fue la maquinaria que alimentaba el “mercado negro”, donde la corrupción de la “élite” poderosa del golpismo se enriqueció, a costa de una población controlada por el método de CARTILLAS DE RACIONAMIENTO. Un racionamiento que no llegaba a cubrir la escasa dieta de nutrición, necesaria para subsistir, obligando a la gente más pobre a entrar en el juego del Estraperlo.

ARANDA GARCÍA ([i]), hace una distinción sobre el Estraperlo: Por un lado, habla del Estraperlo de los pobres. Y por otro del Estraperlo de las clases medias y altas adeptas al régimen. En tanto que, el “mercado negro” era la manera de responder al sistema autárquico.

Y en medio de todo este sistema, el Hambre haciendo malabarismo entre la burocracia y el poder militar. No olvidemos que en todo ello participaba un sindicato “vertical” (OSE), presente en los 26 puntos del Partido Único, del que dependía, e inspirado en los principios de Unidad, Totalidad y Jerarquía. La joya del falangismo. El cual, controlaba el mundo laboral, llevando a caer los salarios hasta un 30%, mientras el “favoritismo” y las “corruptelas”, hinchaban los “bolsillos” de la clase media y alta incondicional al régimen.

“Ni un hogar sin lumbre Ni un Español sin pan”([ii]). Lema del franquismo, acuñado por “Paca la Culona” (mote, según Queipo de Llano) que pasó a formar parte del humor de posguerra, en los años 40 y 50, con el hambre a retortero.

También declaraba, Franco, en una entrevista a Henri Massis: “España es un país privilegiado que puede bastarse a sí mismo. Tenemos todo lo que nos hace falta para vivir, y nuestra producción es lo suficientemente abundante para asegurar nuestra propia subsistencia. No tenemos necesidad de importar nada, y es así como nuestro nivel de vida es idéntico al que había antes de la guerra.”([iii])

Y de aquellos polvos salió del lodo un “modelo económico” llamado AUTARQUÍA, impuesto como un cuestión política e ideológica, que buscaba escudarse en el aislamiento exterior y las condiciones que la guerra había dejado a su alrededor, que la situación en que había quedado el país, después de la Guerra Civil, hacía inevitable una política de autosuficiencia. para poner en marcha un sistema basado en la “falsa” autosuficiencia, para ocultar: la escasez de bienes, la incapacidad para producirlos y la falta de recursos. Suficientes elementos para dar al traste toda la teoría Autárquica. Aunque para el Nuevo Estado, este era el objetivo, alcanzar “la autosuficiencia plena”, porque, con ella, los principales dirigentes franquistas, decían era condición indispensable y, así asegurar la “independencia de España”.

Pero, “A mar revuelto ganancia de pescadores”, y de aquí a “premiar” los apoyos al sistema, fue un paso. Y los que financiaron el golpe de estado no encontraron competencia a su paso en el “mercado institucional”.

Para controlar este sistema corrupto, empezaron a crearse organismos intervencionistas: IEMAE, INI y, el encargado de controlar los mercados, la Comisaría General de Abastecimientos y transportes (CAT), excepto los precios que eran competencia de la Fiscalía Superior de Tasas y la Junta Superior de Precios (JSP). En todas estas instituciones y otros servicios que nacieron a su sombra, como el Servicio Nacional del Trigo, con mucha repercusión en la agricultura, se dio cobijo al aparato militar para asentar la burocracia, a los falangistas para pagarles su fidelidad, y la Iglesia por su colaboración y apoyo.

La CAT fue el as de la baraja que controlaba todo: producción, existencias, consumo, aprovisionamientos, permisos para mover mercancías, etc. Con grandes atribuciones para decidir y sancionar, con el apoyo de la autoridad militar, civil y jurisdiccional.

La AUTARQUÍA, según ARANDA GARCÍA, fue un fracaso como método de autoabastecimiento, provocando la quiebra de los sistemas económicos, industrial y agrícola. Los pequeños productores abandonaron cultivos por culpa de los bajos precios que se establecían y la obligación de vender las cosechas al SNT, mientras los grandes agricultores desviaban parte de la producción al “mercado negro”.

Pero la Autarquía exigía una elevada intervención estatal, pieza básica de la nueva política económica. “La producción nacional constituye una unidad económica al servicio de la Patria» y todos los factores que en la producción intervienen quedan subordinados al supremo interés de la Nación», (Fuero de Trabajo). Aunque, según C. BARCIELA: “El objetivo de la autarquía y el sistema de intervención en la economía no fue hacer frente a una situación excepcional, sino desarrollar un modelo alternativo al capitalismo liberal”.

Se fijó una política industrial de cara a sustituir las importaciones, “estimulando producciones estratégicas, según los dirigentes franquistas, sobre todo las relaciones con las industrias militares. Distribuyendo las materias primas a las empresas mediante cupos relacionados con el interés de los bienes producidos y sus capacidades productivas. Aunque, la tendencia era fijar los precios por debajo del real, lo que, unido a la escasez, dio entrada al fenómeno especulativo del ESTRAPERLO y al desarrollo del “mercado negro”, con la complicidad de buena parte de las autoridades.

En tanto, que los bienes de consumo esenciales, se vieron sometidos al racionamiento, implicando el control de la producción, de la distribución y de los precios. La política ultraproteccionista, la restricción de importaciones y de exportaciones, tanto las de bienes de consumo, como las agrícolas, tuvo graves consecuencias a todos los niveles de la población, social y económica, una escasez general. Una economía dual: la oficial y la sumergida.

El fracaso de la política económica del régimen franquista en los años 40 fue absoluto e inapelable.

[i] -José Antonio ARANDA GARCÍA. TFG. “Autarquía y estraperlo. Jaén 1939-1945”. Junio -2014.

[ii] -Discurso a los componentes de la Junta de Defensa, el día de asumir la jefatura del Estado, 1 de octubre de 1936”

[iii] -Declaraciones del Caudillo a Henri Massis, el 18 de agosto de 1938. Crítico literario, ensayista, historiador, político y literario

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