Lo que parecía ser un traslado de presos políticos, ha acarreado tras sí, una estela de tropelías, dejando, de nuevo, con el culo al aire, a una “democracia” en vías de desarrollo, dominada por el espíritu del 78.
No es sólo que un guardia civil publique un video, donde el menosprecio y la falta de respeto se manifiestan hacia los presos políticos y personas concentradas para despedirlos, mientras los agentes se ríen y la canción O.V.N.I. suena de fondo. Aunque lo expedienten, y después el Marlaska le dé una palmadita en la espalada. Sino que ha sido un traslado desde Cataluña al Madrid de la “justicia” que, detalle tras detalle, adquiere tintes represivos, indicativos de que la justicia sigue con la venda en los ojos por algo y no por simbolismo, de que el sistema policial represivo tiene ramificaciones en las cloacas del estado imposibles de desmantelar, o quizá no hay interés de hacerlo. Y de que la “venganza” política del unionismo, hacia el proceso republicano catalán muestra su cara más grosera, mientras el buitre del 155 vigila desde las alturas.
Se empieza por el color amarillo y nunca se sabe dónde puede alcanzar la “cosa”.
Tenemos un ejemplo, en la llegada a la posada estatal de la Villa y Corte, por nombre Soto del Real. No ha podido ser más cutre, por decir algo. Los presos han sido “despojados” de cualquier objeto que llevara el color amarillo, incluso fotografía de familiares que vestían prendas de la misma coloración, como si fuera un virus peligroso que pudiera facilitar una fuga camuflada en el color: de la ropa o de los rotuladores fluorescentes.
¿Es este es el protocolo de bienvenida o ha sido un ataque de terror de algún funcionario, con síndrome de Shakespeare?
La excusa oficial es que traían mucho petate y había que aligerar la carga.
O son tontos del tó… o tienen malaleche para parar un carro, o la estupidez les bloquea las neuronas cognitivas. La carga se aligera antes de hacer el viaje, para que la bodega de la cárcel-móvil sea liviana y el vehículo no se atasque en los “barrizales” de las carreteras. ¡Joder con los protocolos!
Dicen que hay una nueva manera de evitar estos ataques de pánico al color amarillo, llamado también “xantofobia”. Consiste en poner un lazo, u otro símbolo, representativo de la defensa independentista, pero en otro color diferente y con un pequeño letrero aclaratorio que dice “GROC” (amarillo en catalán). Pero yo pienso que esto no tiene cura, aunque no me hagan mucho caso porque, a veces tengo pensamientos insólitos, pero lo que está pasando no es xantofóbia, sino más bien una variante de la “catalonofobia” heredada del “A por ellos”, ya que no se ve que esto ocurra contra la corrupción política, económica y social que pringa toda la faz hispánica, de norte a sur y de este al otro.
Y por si esto fuera poco, han requisado una revista de “El Jueves” a Raúl Romeva, que por lo visto es políticamente incorrecta, porque puede provocar un ataque de risa, y eso del humor, ya sabemos que está muy mal visto tanto por ley de la mordaza como por el inquisidor de turno. Que de una cosa se va a la otra y terminan con una demanda por terrorismo humorístico, o en Bruselas. Hombre, un poco de humor nunca viene mal en una situación tan ensombrecedora como estar en chirona.
A esto le sigue la requisa de los ordenadores, que el juez Llarena había autorizado para preparar sus defensas, porque para leer los papeles de su proceso, nada es más práctico que tener, algo más de 60.000 folios en la mesita de noche o debajo del petate. Todo eso antes del juicio que se inicia el próximo día 12F. Que no se vayan a quejar de que el TS no les da facilidades, que sí, que se las da, aunque un poco limitados en el tiempo. Que hay mucha prisa por acabar antes de las elecciones. De la sentencia ya hablaremos. Y yo llevo un mes intentando terminar un libro sobre la “Transición” de 270 páginas y voy por la 100. A mí me pilla el toro antes de llegar al espíritu del 78.
Pues eso, los “carceleros” van y les “capan” los PC para que no se entretengan viendo páginas guarras en Internet, con lo fácil que es apagar el Wifi, pero a tanto no llegan. La moral hay que mantenerla limpia de “polvo y paja”, como decía Rubén Darío en su Salutación del Optimista: “¡Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda!” En una época que las colonias se iban de parranda y la madre que las parió estaba en un ambiente “traumático”. Y eso que no tenía en marcha un “procés” que la llevara por el camino del calvario de un Referéndum, ni un juicio 1-O, por ideas políticas. Ni tampoco un TS varado en la penumbra del conservadurismo.
Y ¡Ojo! Los culpables de la corrupción señalada están ahí: en los palacios, sin responsabilidad política declarada en la CE del 78, en la Casa de los Leones y en los parlamentos autonómicos con la capa de aforados sobre sus hombros, en instituciones y fundaciones subvencionadas con nuestros impuestos, incluso en algunos ayuntamientos. Por no hablar de los consejos de grandes empresas donde el tráfico de influencias va por barrios. Nos han gobernado. Nos gobiernan. Y nos gobernarán con el peso de los votos y a pesar de los votos. Y volveremos a asistir impasibles elecciones, tras elecciones, porque los puestos a cubrir no están en proporción a los votos emitidos, sino a los repartidos con anterioridad. 50% del censo ha votado, 50% de puestos a cubrir. Ya espabilarán para ocupar las vacantes. Aunque sea vendiendo humo.