Un “relator” fantasma, o un fantasma relator, se ha paseado desde los sótanos de la Moncloa hasta el mástil de la bandera de Colón, levantando un “pollo” en la capital del reino, al viejo estilo de la Plaza de Oriente.
Todo surgió en medio del silencio negociador entre el gobierno de España, mal llamado el ejecutivo y el Govern de Catalunya, llamado los independentistas que quieren romper la “democracia única”, grande y libre. Que aquí se puede hablar de todo, que faltan puntos por aclarar, que “no saques la autodeterminación que corto la baraja por la mitad”. Y de pronto, como si se le escapara un pedo a alguien, ¡la idea! La gran idea de un mediador para el diálogo. Nada más que para facilitar el diálogo. Y aquí comienza el baile.
¿Es galgo, o es podenco? Que no es “notario”. Que es “alguien que puede tomar nota, convocar y coordinar el diálogo”. Que “no sería mediador”. Supongo que tampoco será secretario de actas, porque vaya marrón más chungo que le va a caer.
Calvo rechaza la mediación porque las partes “actúan dentro de la ley”. Pero, al mismo tiempo, el ejecutivo reclama una mesa de partidos que cuente con un mediador. Vuelve el juego de la bolita y el trilero a mover los vasitos y a distraer la mirada. Yo estoy más mareado que la perdiz esa que siempre sale mareada, de tanto darle vueltas. Y sin que nadie se dé cuenta, un susurro deja la palabra en el aire: ¡Relator! Y un escalofrío recorrió desde la tonsura hasta el sacro de todos los presentes y ausentes, que no sé como es, pero siempre están a la guay.
Y ahora todos como locos a buscar el significado, porque ni dios se aclara para que sirve, y junto a lo “felón” ya tenemos el cupo completo de la semana, entretenidos con Google, la RAE, y la madre que parió a quién se le ocurrió el dichoso palabro, que la mujer no tiene culpa.
Y el Govern catalán, que la ve venir, dice que sí, que ¡Ándele! Que hay que “embolicar la troca una mica més”. Con mediador, con notario, o con lo que sea, pero con perfil internacional que da garantía de transparencia y ahí va la lista. Y además hablan el castellano.
Doña Vice, saca su lado docente y apuesta por “hombre o mujer de Catalunya”, nada de internacional, que aquí los tenemos de “primera” línea. Pero cuando se corre la voz de que pueda ser un tal Buriol o un tal Roca, monárquico y cierra España, para coger la batuta, el asunto se enerva, subiendo bastantes grados la temperatura. ¡Coño! que Unió ya escapó de pantalla hace tiempo. Como para tragar de nuevo….
Y la cosa se sale de madre y hasta el pequeño Nicolás se ofrece de “bocazas”, quise decir que ofrece su currículum, como debe ser, nada de a dedo, que eso está muy visto en política. ¡Huy! Iba a decir de “asesor”, pero no quiero que se lie más. Hasta el nombre de Urkullu ha salido en la prensa.
¿Por qué no un árbitro? Los jóvenes no lo recordarán, pero los que lucimos canas y tuvimos que torear con la legislación laboral, recordamos que en 1977, antes del espíritu del 78, la primera “ley” sobre Relaciones Laborales, que cosa tan bonita suena ahora, ya tenía la figura del “arbitraje obligatorio”. Después se le buscó un nombre: “Laudo” y sonó igual que ahora lo de “Relator”, como un tiro. Pues eso, un Laudo encima de la mesa y a ver quién es el guapo, o guapa, que se pone gallito. Y si no, con la cantidad que tenemos en el futbol, árbitros, se puede echar mano a alguno de los que van por la banda. Y si hace falta se coloca el VAR para controlar las jugadas y sacar tarjeta amarilla, o roja para sancionar las entradas violentas, las zancadillas, los empujones… creo que me estoy desviando. Pero ¿verdad que parece un partido de futbol? Sólo sería necesario colocar el palco del Bernabéu encima de los contendientes para que todo quede controlado, atado y bien atado.
Pero el lío se enreda un poco más y el ejecutivo dice que tienen que estar los partidos catalanes representados, y sobre todo el PSC, pero los del Govern le han contestado que bien, pero con poder de decisión, y ahí ya no se le ve la punta al lápiz.
El tufo del fantasma llena las pituitarias de la derecha, más la ultra derecha, haciendo que los “bocachanclas” suelten un reguero de esputos: mentiroso compulsivo, felón, alta traición, kale borroka, 155 (que no quede en el olvido), puñalada por la espalda, y un sinfín de piropos, a diestro, siniestro, Sánchez y Torra, y tiro porque me toca.
La “Brunete” montando Babieca y con la Tizona en ristre, ha convocado una “mani” que, visto lo visto, quedó en una mini-mani, contra Sánchez y con el trasfondo del proceso catalán entre bastidores. Una banderada al pie de la enseña más opulenta del estado para que les tapara bien la mierda de la corrupción. “El espíritu de Colón”, lo llama Casado-PP, con ese salero que lo caracteriza, después de reunir unos 45.000, uno más, uno menos, el trifachito aznarista, con los fans de “izquierda”, derecha y centro, ¡Ar!
Al final, todo quedó en un pedo mal gestionado y con la evaporación rápida, que rodando, rodando, ha despertado el ánimo emponzoñado de Sánchez contra el independentismo y amenaza con elecciones para el 14 de abril. Espero que no sea una indirecta para que empecemos a pensar en la República, o el comienzo de un viacrucis el Domingo de Ramos.
Cuidadín, cuidadín, que las urnas las carga el diablo del voto y pueden despertar una “rebelión” republicana. El que avisa no es traidor.