Discursos de navidad a la sombra de Cataluña
Últimamente, los discursos políticos de Navidad forman parte del acervo nacional, de una forma enquistada, como si de una garrapata
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A pesar de haber sido “trending topic” el día anterior en la red twittera, la entrada “triunfal” del ciudadano Rajoy en la audiencia nacional (con minúscula porque van perdiendo la dignidad poco a poco), sin plasma y sin paracaídas, me ha dejado maravillado. Creía que lo vería por la ventanilla trasera moviendo la mano como en tiempos a, pero dos grandes remolques, puestos a conciencia por los amigos de lo oculto, han impedido su visión, y por si fuera poco el coche ha entrado por el garaje. No hubiera sido mejor que pasara por la puerta principal con una chaqueta por la cabeza, al igual que algunos de sus colegas de “tropelías”. ¿Esta entrada de incógnito, tiene que ver con lo de las Cloacas de Interior?.
Sabiendo que todas las televisiones estaban enganchadas en el tema, he conectado la TVE, la de todos, y he puesto los ojos tan grandes que no parecían míos. El programa “La mañana” ha pasado de su amo y ha puesto un programa de cocina enseñando a hacer una bechamel. ¡Si señor! La comida es lo primero y no esas tonterías de la política. Si yo fuera el amo de la caja tonta le daría un coscorrón al genio de tal idea. Pero a lo mejor le suben de escalón. O le pasan un sobre bajo la puerta.
Pero el gallego no me ha defraudado. El marianismo en toda su esencia: «Las cosas son como son y no como uno le gustaría que fueran«. Una frase que vale su peso en oro. Si a ella le pones a continuación: «Mire, yo era un político y lo sigo siendo. Es para cagar y no echar gota.
¿Y el juez? Cuando sea mayor quiero tener uno así en la mesita de noche. Lo colocó cerca de su protección, en una mesa y no de pie, repartió el juego judicial mejor que Hiniesta y Busquet juntos, dando codazos a los abogados para que no incordiaran: “esa cuestión no procede”, “es impertinente”, “que las noticias de prensa se ventilen en la prensa”, y la guinda “Por el camino que va, no va bien, así que déjelo«. No he mirado su currículum, pero tiene que ser de “mascletá” como menos.
Lo que me preocupa es cuando el testigo dijo: “Había tres vicesecretarios generales, pero se daba la circunstancia de que todos estábamos de facto pero no ejercíamos ninguna función en Génova”. ¡Válgame la Virgen del amor hermoso! ¿Qué hacían entonces? Porque seguro que cobraban, sobresueldos o no, pero cobraban.
No sabía nada, no se enteró de nada, se desentendió de la economía del partido dejándola en manos de otros, que tampoco saben nada y que la información se remitía directamente al Tribunal de Cuentas. Pues con lo fino que está últimamente, a lo mejor les encuentra un desfase de nada y se les echa encima, que no anda para tonterías.
Y este es el presidente que nos representa. Mariano, para el tren que me apeo.
Últimamente, los discursos políticos de Navidad forman parte del acervo nacional, de una forma enquistada, como si de una garrapata
El verano se vaticina tórrido, dejando un carril para que la derecha catalana entre en el juego electoral, entre brotes y rebrotes de contagios, críticas a la gestión del “bozal” y regiones sanitarias bailando al son de nuevos conceptos: confinamiento domiciliario, aunque los que no tienen domicilio estarán en el limbo de la burocracia, restricción perimetral, cortar las cadenas de transmisión, y algo nuevo muy importante “técnicos para rastrear casos a pie de calle”, que no sé lo que son pero seguro que darán que hablar, al tiempo.
De reojo con el retrovisor, veo la velocidad con que la pandemia reparte su voraz apetito de contagiar a diestro y siniestro, sin que las fronteras territoriales sean impedimento, quiero manifestar y manifiesto, porque lo de criticar tiene mala imagen y se puede juzgar como una infracción de la Ley Mordaza, y sus interpretaciones, cómo los gobiernos pierden su equilibrio intentando que sus lindes sean las barreras que impidan el paso del virus. Y digo que pierden el equilibrio, por no decir la vergüenza que apenas tienen en los presupuestos.