De la Xantofobia a “El Jueves”, en la fonda de Soto del Real
Fuente: Revista «El Jueves». Lo que parecía ser un traslado de presos políticos, ha acarreado tras sí, una estela de
Una forma diferente de ver la actualidad política y social.
Un balcón para la Historia.
Un Racó per a Catalunya.
El verano se vaticina tórrido, dejando un carril para que la derecha catalana entre en el juego electoral, entre brotes y rebrotes de contagios, críticas a la gestión del “bozal” y regiones sanitarias bailando al son de nuevos conceptos: confinamiento domiciliario, aunque los que no tienen domicilio estarán en el limbo de la burocracia, restricción perimetral, cortar las cadenas de transmisión, y algo nuevo muy importante “técnicos para rastrear casos a pie de calle”, que no sé lo que son pero seguro que darán que hablar, al tiempo.
Todo ello, sin olvidar que las multas (100 euritos del ala y no está muy clara su regulación) serán como la canción del verano, pero menos divertidas, al loro. He llegado a un estado de ánimo que empiezo a tener nostalgia de bailar “El Bimbó” de Georgie Dann y que salga el sol por Antequera. Pero todo el mundo quieto, y tranquilo, que la nueva “Unidad de seguimiento del Covid-19” anunciada por la consellera de Salut, Alba Vergés, lo pondrá todo en su sitio, en el suyo, no confundáis. ¿Pero aún no había ninguna? Esto es para sacar nota. Bueno, el Procicat, que es como el Arca de Noé, donde da cobijo a todo lo que se cuece en esto de la pandemia nos rociará con agua bendita y a “flipar” a la vía que viene el tren. Porque seguimos llamándola pandemia, o no. Que con tantos cambios ya no sé ni como llamarla. Aunque tampoco importa mucho el nombre, la cuestión es que no se va, ni a la de tres.
Y es que como con lo de las mascarillas obligatorias ya está todo solucionado. Todo no, que se nos está poniendo el morro un poco más alargado, de punta, y las orejas… Mejor dejarlo estar, que a este ritmo estamos perdiendo la confianza en el ser humano y buscamos un hueso que poder roer en cualquier rincón. Porque lo de lavarse las manos ya lo hemos superado.
De la fase 0, que era como empezar, a la fase 1 que fue un lío no había nada que críticas y mal sabor de boca, la fase 2 que todo el mundo mezclaba la sabiduría popular con las estadísticas y los errores, sacando a flote el “cuñao” que llevamos dentro, y al fin la fase 3, que fue la “refinitiva”. Nos hicieron creer que era el retorno a la “nueva normalidad”, pero con manual de instrucciones debajo del brazo y la mascarilla en el codo contrario, como signo de superación. Y se quedó en el intento.
Ahora entramos en la “Fase Prime”, con un mes gratis y tres meses de descuento al 50%: para entrar en los bares, o no hacer cola a la entrada de los supermercados, por lo menos en el Lidl de Ripollet ya tenemos el gel en la planta de arriba, junto a los guantes que han bajado de calidad, pero aún son gratis. Por cierto, que el IVA de los productos obligatorios: mascarilla, gel hidroalcohólico y guantes, sigue al 21%, siendo productos de primera necesidad, mientras que las revistas pornográficas, no el porno en general, tributan el 4%. Pues eso. Y no entro a discutir la calidad de las mascarillas, que habrá para todos los gustos.
Es como si el confinamiento hubiera pasado a mejor vida, porque esta “nueva fase”, o lo que sea, lleva incorporada una mascarilla obligatoria que, con el calor, tendremos el cutis como garbanzos en remojo. Es como una porción extra para que no nos fiemos, que la cosa mata, a pesar de no ser necesario “quedarse en casa”, que ya no sabemos si llega de tú a tú, o viene por el aire, que estos de la OMS ya no saben de qué pie cojea la pandemia. Que desde que pasó a las Américas y, muertos si, y muertos también, la “omertá” de la OMS se está haciendo clásica. Aunque con el ejemplo de lo grandes mandatarios, que se contagian y se quitan la protección para echar los virus al viento. ¿Verdad que sí, Bolsonaro de los cojones? Pues eso, como iba diciendo, la OMS ha perdido el norte, el sur y parte del sentido común. Porque, digo yo, la India también forma parte de este mundo mundial, o no. ¿Hay recuento y estadísticas fiables, o no fiables entre las vacas sagradas?
Y mucho cuidado, que ya se oyen tambores lejanos anunciando la posibilidad de decretar el estado de alarma, otra vez, por causa de nuevos rebrotes de contagio. Es que es de cogerle gustillo y a montar un “Mando único del estado” para eso de la contención, que las autonomías no están por la labor. Aunque yo me pregunto si el Estado dejó bien planteado el Plan de Choque para un rebrote a ¿Qué viene enseñara el palo y la zanahoria? Pero la vocera mayor del reino, María Jesús Montero, la alegría de la huerta, dice que como se lo pidan los expertos que asesoran la Moncloa, que la fuerzas flaquean y somos débiles. Y esto puede ser verdad, porque lo ha dicho en una entrevista de la tele, y ya se sabe que ahí es donde no mienten los políticos, o sí.
Yo estoy “tranquilo” porque ha dicho Fernando Simón, que es más listo que el hambre, que el gobierno español vigila Cataluña. Y ¿cuándo no?
Mientras tanto, el “Preparo” de pie durmiente, esposo de un tal Letizia, sigue haciendo bolos por la España de antes, y la de ahora… ¿Alguna misión específica? O es sólo para tapar vergüenzas familiares.
Fuente: Revista «El Jueves». Lo que parecía ser un traslado de presos políticos, ha acarreado tras sí, una estela de
La Ley de Audiovisual y las cuotas, sobre uso de lenguas oficiales de las comunidades autónomas, tres lenguas, que “impone”, es un decir, a las plataformas con sede en España, está llevando al filo del nervio a los partidos independentistas, los que conozco por proximidad, a los que no lo son y, en el arrastre de las redes, a los medios de comunicación que fijan su vista en el dedo que señala la Luna.
Un juez que critica a la política del gobierno. Un gobierno que critica al juez que lo critica. Un juez que pone de vuelta de perejil al legislativo por haberle quitado el “juguete” que tenía para mantener a los líderes independentistas a buen recaudo, o por lo menos bajo “congojos”, me refiero a la Sedición. Un Govern catalá, aquí no digo independentista porque voy más perdido que el barco del arroz, que ERC juega con dos barajas y con los presupuestos del 2023 por medio, en un coche sin frenos, sin conseguir pegar la hebra con los propios partidos “colegas”, por decir algo, ni tampoco con los de la oposición que aprietan las clavijas de la “guitarra” a punto de hacer saltar las cuerdas, incluso los bordones que son más gruesos.