La democracia plena deja mucho que desear.
Utilizar la palabra democracia es poner en solfa, todo lo que transcurre desde la “Ley de punto final” (Ley de Amnistía de octubre de 1977, preconstitucional), o lo que es lo mismo. Desde que la “Spain is different” se quiso subir al tren del europeísmo, por la ventanilla, sin darse cuenta que era el vagón de cola con un farolillo rojo en el culo. Pero, “a lo hecho pecho” dijeron los partidos políticos de turno que miraban el poder con la mano de visera para no salir ciegos del embate. Y es que salir de una dictadura, sin cursillos de preparación, dejaría, con el tiempo, mucho que desear.