El poder judicial no es de izquierdas ni de derechas, sino todo lo contrario.
Un juez que critica a la política del gobierno. Un gobierno que critica al juez que lo critica. Un juez que pone de vuelta de perejil al legislativo por haberle quitado el “juguete” que tenía para mantener a los líderes independentistas a buen recaudo, o por lo menos bajo “congojos”, me refiero a la Sedición. Un Govern catalá, aquí no digo independentista porque voy más perdido que el barco del arroz, que ERC juega con dos barajas y con los presupuestos del 2023 por medio, en un coche sin frenos, sin conseguir pegar la hebra con los propios partidos “colegas”, por decir algo, ni tampoco con los de la oposición que aprietan las clavijas de la “guitarra” a punto de hacer saltar las cuerdas, incluso los bordones que son más gruesos.