El confinamiento pone la piel tan sensible que hasta el papel de fumar la irrita.
El confinamiento, las cifras que parecen contagiadas del baile de San Vito, el Pedrito Virusánchez parapetado detrás militares que hablan del virus como si fuera una guerra convencional: “Mi querido enemigo virus, sin novedad en el frente”, al paso firme del sargento Arensibia en Memorias de la Puta Mili, un comunicador de prensa (Oliver) que filtra todo menos el café, unas voceras que hacen su papel de allanar el camino con tierra arcillosa y un Fernando Simón, experto epidemiólogo, que capea el temporal pandémico mejor que George Clooney en la “Tormenta Perfecta”, además de sufrirlo en sus propias carnes. No lo envidio con la cuadrilla de “colegas” que tiene en el dichoso “Comité de emergencia” y sálvese el que pueda.






