Agora de Historia y Opinión

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  • Año nuevo vida nueva, o algo así.

    Aunque no es oro todo lo que reluce, he encontrado, en las redes sociales unas frases que le ponen un punto de humor al año nuevo mirando por el retrovisor al año viejo, a todo esto, del putiferio político, judicial, policial y la madre que los parió: “Tened cuidado con las felicitaciones que hay gente que te desea prosperidad para el 2023 y luego votan al PP. O lo que es peor a Vox”. No sé si es peor o es igual, ya que todos maman de la misma teta. Una frase hecha a gusto del consumidor, que puede poner al partido que quiera sin desmerecer la frase.

    No he leído nada sobre los gurús y los tertulianos de las profecías sobre lo que ocurrirá en este nuevo año, que es capicúa, y para los que juegan a la cábala, que según dicen, une lo divino, el 3, con lo terrenal, el 4. Y ¡mucho ojo!, que dicen es el número perfecto. ¡Vade retro!

    Si a esto le añadimos la “filosofía” sabia del refranero del pueblo, que dice: Cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas en remojo”. Lo digo, porque de los dos únicos eméritos que teníamos en el almanaque, al final de año, uno se ha dado de baja y ya sólo queda otro. Así que yo seguiré con mi propósito de ser ateo y republicano, que sobre eso no hay nada nuevo. O sí. En realidad, si hay cosas que me afectan como “daños colaterales”.

    Por un lado, la guerra solapada dentro del episcopado español, entre los obispos “conservadores” y los progresistas”, lo digo porque a la larga saldrán más políticos bajo palio y más procesiones para las lluvias y, eso repercutirá en las “dádivas” de los 11.000M€ de los presupuestos, para la Iglesia, y en la crucecita de la declaración de la RENTA. Que estamos en un estado laico y aun no nos hemos enterado, lo digo por los políticos. Por otro, algo así como ocurre en el CGPJ entre los jueces “conservadores” y los “progresistas”. Y estas similitudes me inquietan, porque llega un momento, que uno no sabe dónde están los límites entre conservador y progresista, si es que los hay. Es que, mirando hacia el ejecutivo del reino, al que llaman “el más progresista de la historia carpetovetónica”, me da como un repelús que no llego a ver el progresismo por ningún lado, por mucho que lo intentan los de unidas Podemos. Será porque en el gobierno estén los “republinárquicos” en coalición con los podemitas. Sin ánimo de menoscabar su valía, me refiero a la de los podemitas, que para mí son los únicos que llevan el progreso a la Casa de los Leones y a la Moncloa; y se cree una fusión entre ambos para decir que todos son progresistas. Los sepulcros blanqueados, no contienen lo que se ve, sólo están blanqueados, la podredumbre va por dentro.

    Que todo sea por eso de homologarnos con los países de la UE. Aunque con lo del “Catargate”, más vale decir, “para el tren que me apeo en la próxima” que este viaje pierde aceite en la vía, y no podrá frenar a tiempo. Y yo pensaba que los “putiferios” sólo estaban en casa. Pues va a ser que no, que las alfombras del Parlamento Europeo guardan algo más que pelusa. Pero no hay que extrañarse de nada, puesto que los que están allí, son los mismos que los de aquí, y los de al lado, pero se ve que algunos no han superado los niveles de calidad democráticos requeridos para ocupar esos puestos.

    Esperemos que este año capicúa, destape las “miserias” polvorientas de la FIFA, del COI, de la F1, del BCE, del FMI, de la Iglesia, de las fundaciones de los partidos políticos, y todas esas organizaciones por las que pasa el dinero que “alegremente” sale de nuestros bolsillos, a través de los impuestos.

    De la ONU, no sé qué decir, porque no tengo claro para qué sirve. No es capaz de parar las guerras que los propios miembros de la organización tienen montadas por todos los rincones de la Tierra, en nombre dioses que no hemos visto, de democracias que dejan mucho que desear, de autoritarismos, de un color u de otro, que tienen a sus ciudadanos con mordazas y “grilletes”, por no hablar de salarios de miseria, mientras los gobernantes viven a “cuerpo de rey”, sin llegar a ser eméritos”. Y de países que están equidistantes con los problemas de otros países. Y, ya puestos, con los que buscan agua en la Luna o en Marte, pero son incapaces de dotar de la misma a las poblaciones que tienen sed.

    La verdad, es que no estoy muy optimista con llegada del 2023, pero le doy 364 días para que me haga cambiar de opinión.

     

     

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