Vicepresidenciable “republicano” Iglesias, no me convence tu postureo.
Desde el famoso abrazo de Vergara, conocido también con el sobrenombre de la “Traición de Vergara”, allí en Oñate (Guipúzcoa) en 1839, entre Espartero y Maroto poniendo fin a la Primera Guerra Carlista. Una parte de los sables y del clero carlista torcieron el gesto, como diciendo aquí hay gato encerrado. No se había levantado tanta polvareda como el de Pedro y Pablo, no los pica-piedra, pero con el tiempo esto parecerá volver a las catacumbas políticas, sino los del preacuerdo para gobernar, “dios mediante y si la “autoridad” competente y el tiempo no lo impide”, en la “próxima” investidura.